SOBRE MÍ





Te cuento un poco de mi historia personal....

Mi nombre es Gabriela Berlingeri. Nací en 1967 en la esquina del Océano Atlántico con el Río de la Plata; en Uruguay. Me crié en Montevideo, muy cerquita del mar y del Jardín Botánico. Disfruté de niña la sinfonía de colores en los cambios de estación, una policromía infinita que atesoro hasta el día de hoy.

Desde adolescente he sentido fascinación por el arte. Me recuerdo hojeando una y otra vez un volumen de Arte/Rama del S.XIX que había en la biblioteca de mis padres. Ese fue mi tesoro durante mucho tiempo; era un mundo sin Internet.

Tuve la fortuna de poder visitar por primera vez ciudades como Roma, Florencia, París, cuando solo tenía 15 años. Experimenté la emoción de contemplar la arquitectura y el arte de los grandes maestros de la historia, al mismo tiempo que disfruté del arte callejero, toda una novedad para mi, ya que era algo inconcebible en aquel Uruguay de la dictadura.

Elegí estudiar arquitectura, lo que me permitió viajar por muchos lugares del mundo y al mismo tiempo inicié mi aprendizaje en dibujo, pintura e historia del arte en el taller del maestro Clever Lara.

Un universo inmenso se abrió ante mis sentidos, y comprobé que el mundo estaba lleno de caminos para explorar.

Comencé experimentando con texturas dentro de un orden rigurosamente geométrico, con claras alusiones al mundo arquitectónico. Los materiales con que se construyen los edificios pasaron a ser los materiales de mis obras: ladrillo, arena, cuerdas, etc.
Sin embargo, el estudio de la figura humana con modelo en vivo fue el comienzo de un camino que más tarde desembocaría en la acuarela.

En 2006, a causa de la “crisis” tomé la decisión de venir a vivir a España a ejercer mi profesión de arquitecta y seguir formándome en el terreno artístico. Ahora vivo sobre el Mediterráneo, a pocos kilómetros del Parque Natural de Cabo de Gata, lo que me hace sentir como en casa.

La atmósfera diáfana y llena de luz de Almería ha influido claramente en mi obra. Pasé de una gama de colores tierras a tonos más luminosos y vivaces. La densidad de la materia dejó paso a la levedad de la acuarela, una técnica tan seductora como desafiante, de la que me he enamorado.

En mis últimas obras, he retomado el tema del tránsito marítimo, donde los colores ferruginosos y sanguíneos sugieren lentas marchas de buques entrando y saliendo del puerto.

Actualmente disfruto mucho apoyando a otros a expresarse a través de la acuarela y fomentando en ellos el mismo entusiasmo que siento yo al pintar.